Muy Antigua Real y Venerable Cofradía Sacramental del Stmo. Cristo de la Vera+Cruz,

María Stma. de la Esperanza y San Juan Evangelista.

Día de Salida: Tarde del Jueves Santo.

 

Templo: Iglesia Mayor Parroquial Nuestra Señora de la Encarnación.

 

Horario:

Salida: 20:00h

Recogida: 2:00h

www.veracruzolvera.es



Nuestros Sagrados Titulares


Stmo. Cristo de la Vera+Cruz


María Santisima de la Esperanza


San Juan Evangelista

Historia

Orígenes.

 

Las primeras hermandades (s.XII) que se forman son aquellas que tenían en la Edad Media una vinculación hospitalaria es decir que poseían hospitalitos que servían, a la vez, de hospital, asilo y refugio de pobres, peregrinos y transeúntes. A partir del siglo XIII aparecen los primeros grupos de flagelantes es decir personas que practicaban la penitencia o mortificación corporal. La flagelación es una costumbre antigua relacionada con el monacato. A finales del siglo XIII la práctica de la disciplina se hace popular y comienzan a surgir las primeras cofradías de flagelantes. Esta práctica consistía en hacer memoria de la Pasión de Cristo , disciplinandose los domingos y días de fiestas pero sobre todo los días de la Invención de la Santa Cruz (3 de mayo) y de la Exaltación de la Santa Cruz (14 de septiembre). Éste es el origen de las Hermandades penitenciales, de disciplina o de sangre de la Santa Vera+Cruz en España.

El nombre de Vera+Cruz es debido a la posesión de un trozo del “Lignum Crucis” o sea de una reliquia de la “Vera Crux” y ya en nuestra lengua, de la Verdadera Cruz donde fue crucificado Nuestro Señor. En Olvera hubo una reliquia de la Vera+Cruz pero se perdió en un incendio. No se sabe con exactitud cuando fue el origen de la Cofradía en nuestra ciudad, lo más probable gracias a ciertas referencias es que sea de principio del siglo XVI.

Transcurso de los siglos.

 

Gracias a antiguos libros de actas sabemos que existía dos hermandades en Olvera, una de la Santa Vera+Cruz y otra denominada Sacramental que se unieron en 1806 bajo el nombre de Hermandad de la Vera+Cruz y Sacramental unidas. Su finalidad era de hermandad sacramental1. Esa unión se debió a que en el siglo XVIII, el rey Carlos IV ordenó que las hermandades de los pueblos se unieran para evitar una sobrepoblación de ellas. Hoy en día la cofradía lleva el título de “Sacramental” por el hecho que acabamos de narrar. En esos libros de actas (1867-1882) podemos sacar varias informaciones sobre el funcionamiento de la cofradía de antaño. La hermandad se reunía en cabildo todos los 3 de mayo día de la Santa Cruz. En esas reuniones anotaban los gastos por ejemplo, en la acta fechada a 3 de mayo de 1867, podemos ver un apartado que explicaba la compra de cera y de cirios a un tal Manuel Romero natural y vecino de Alcala del Valle, anotaban además indicaciones o normas para los hermanos como por ejemplo la obligatoriedad de participar en la celebración del Corpus Christi, y otra, la de participar de la Sagrada Comunión, ambas tenía como castigo por su no cumplimiento el de ser excluidos de la cofradía (acta del 3 de mayo de 1876). En cada cabildo, que se celebraba en la ermita de Señor San Sebastián (donde erradicaba la cofradía y actual casa de la juventud) era presidida por el señor arcipreste vicario y cura más antiguo, se procedía, además, a la elección del mayordomo (actual cargo de Hermano Mayor) que ejercía hasta la próxima reunión. La cuota de los hermanos era de 2 Reales de plata.

En aquella época, la cofradía procesionaba a la Virgen de la Soledad y a un crucificado (con brazos articulados). Tenía además un Santo Sepulcro, el que recuperó la hermandad en los años 50 del pasado siglo. Iban en procesión hasta un pequeño monte detrás del peñon de la alameda y allí procedian al Descendimiento de la cruz. El Cristo metido en el sepulcro volvía así, como Yacente, a la iglesia. Algo muy parecido a lo que todavía conserva las hermandades de Vera Cruz de Pruna y de Setenil de las Bodegas. En unos de los libros de actas se habla también del inventario de la ropa del Santo Sepulcro y de la Santa Cruz. Con estos datos vemos que el paso primitivo de la cofradía era una cruz con el sudario. Esta representación dio lugar al escudo de la Hermandad. Aún se conserva esa representación del escudo en el actual estandarte restaurado y datado de finales del siglo XIX. El 20 de marzo de 1810 las tropas francesas llegaron a Olvera, la cofradía tenía muchos de sus enseres en la parroquia (hoy reemplazada por la actual) y el templo fue literalmente asalto. Una vez en el interior, entre otros actos vandálicos, forzaron las arcas de la Vera+Cruz y se apoderaron de toda la cera que contenían. También sustrajeron todo el dinero que encontraron, que pertenecía a dicha cofradía. Ni la cera ni el dinero se cuantifican en los documentos disponibles. La cofradía prosiguió su caminar hasta la Segunda República. En esa época la cofradía estaba muy deteriorada y perdió la mayoría de sus enseres lo que propició su desaparición. Después de la Guerra Civil y hasta los años 1960 la hermandad se reorganizó y lo hizo bajo el nombre de Santo Entierro. Hubo dos protagonistas, José Chico y Manolo Cubiles. En el año 1982 se suspendieron por tres años consecutivos las procesiones de Semana Santa en Olvera.

De 1985 hasta hoy.

 

Tras varios años sin procesiones en Olvera, el cura párroco D. Juan Manuel Caballero de las Olivas Buzón ayudando y mediando con un grupo de 20 o 30 jóvenes para que estos se encargaran de procesionar las cuatro estaciones penitenciales que hasta entonces habían procesionado en Olvera. La entrada de Ntro. Señor Jesucristo en Jerusalén, Jesús con la cruz a cuestas, el entierro y la Resurrección del Señor. Al formalizar la situación meses más tarde, el párroco junto al grupo deciden retomar el nombre de Cofradía Sacramental de la Vera Cruz. Durante los años 1986, 1987, 1988 esta asociación de fieles se encargó de organizar las cuatro procesiones de Semana Santa de la localidad.

Tras la Semana Santa de 1988, la asociación de fieles de la Vera Cruz pasó oficialmente a ser Hermandad con el nombre que hoy en día conocemos.